Cuando llega el verano, el foco del cuidado personal suele ponerse casi exclusivamente en la piel. Protector solar, hidratación y evitar las horas de mayor radiación se vuelven hábitos habituales. Sin embargo, el cabello muchas veces queda en segundo plano, pese a que enfrenta agresiones constantes durante la temporada estival. El calor, el sol, el viento, el agua de mar y el cloro de las piscinas pueden afectar seriamente la fibra capilar, provocando sequedad, frizz, quiebre y pérdida de brillo.
Así lo advierte el dermatólogo Simón Scarano, especialista en cuidado de la piel y creador de contenido, quien a través de sus redes sociales compartió una serie de recomendaciones clave para atravesar el verano sin llegar a marzo con el cabello seco, pajoso y dañado. Según explicó, el deterioro capilar estival no es casual y responde a una combinación de factores ambientales que actúan de forma simultánea.
¿Por qué el pelo se daña más durante el verano?
De acuerdo con Scarano, uno de los principales enemigos del cabello en esta época es la radiación ultravioleta. “Al igual que la piel, el pelo sufre daño solar”, señala. Los rayos UV alteran la cutícula la capa externa del cabello y degradan la queratina, proteína fundamental para su fuerza y elasticidad. El resultado es un pelo más débil, deshidratado y con puntas abiertas.
A esto se suma la acción del agua de mar y la arena. La sal se cristaliza al secarse y actúa como un potente deshidratante, extrayendo la humedad natural del cabello y aumentando la fricción. En el caso de las piscinas, el cloro eleva el pH del pelo, elimina sus aceites naturales y puede alterar el color, especialmente en cabellos teñidos o rubios, que suelen tornarse más ásperos y opacos.
El viento y las altas temperaturas también cumplen un rol clave. El calor extremo evapora el agua interna del cabello, mientras que el viento abre la cutícula y favorece los enredos y el quiebre. Incluso, la mayor exposición solar puede influir en la caída capilar estacional, ya que reduce los niveles de melatonina y altera el ciclo del folículo piloso.
¿Qué cuidados recomienda un dermatólogo para proteger el cabello?
Para minimizar estos efectos, Scarano sugiere incorporar hábitos simples pero efectivos. Uno de los principales es usar gorro o sombrero cuando se pasa tiempo al aire libre. Esta barrera física reduce el impacto directo del sol sobre el cuero cabelludo y el cabello, ayudando a prevenir la deshidratación y la pérdida de color.
Otro consejo clave es atar el pelo en días ventosos. Llevarlo suelto favorece la fricción constante, la formación de nudos y las puntas abiertas. Optar por peinados simples y recogidos ayuda a proteger la fibra capilar.
Antes de meterse al mar o a la piscina, el dermatólogo recomienda aplicar un protector capilar. Aceites, cremas o sprays específicos crean una película que limita la absorción de sal y cloro. Además, es fundamental enjuagar el pelo con agua dulce apenas se sale del agua para eliminar residuos agresivos.
Finalmente, durante el verano es aconsejable reforzar la hidratación con mascarillas nutritivas y productos reparadores, que ayuden a devolver la humedad perdida y a mantener el cabello sano y brillante durante toda la temporada.
Fuente: terra.cl

